Mosaico decorativo

Fondare 2080 Risultati per: Israel

  • pero a la muerte de Ajab, el rey de Moab se rebeló contra el de Israel. (2 Reyes 3, 5)

  • Aquel día, salió el rey Joram de Samaria y pasó revista a todo Israel. (2 Reyes 3, 6)

  • Estuvieron el rey de Israel, el de Judá y el de Edom dando la vuelta durante siete días, y faltó el agua para los soldados y para los animales de carga que los seguían. (2 Reyes 3, 9)

  • Entonces el rey de Israel dijo: «Yavé nos ha reunido a tres reyes para entregarnos en manos de Moab.» (2 Reyes 3, 10)

  • Entonces Josafat le preguntó: «¿No hay aquí algún profeta de Yavé para que consultemos a Yavé por su medio?» Uno de los servidores del rey de Israel dijo: «Está aquí Eliseo, hijo de Safat, el que echaba el agua en manos de Elías.» (2 Reyes 3, 11)

  • Y Josafat estuvo de acuerdo: «A él, sin duda, le llega la Palabra de Dios.» Así, pues, el rey de Israel, el rey de Edom y Josafat bajaron donde Eliseo. (2 Reyes 3, 12)

  • Eliseo dijo al rey de Israel: «¿Qué tengo que ver yo contigo? Vete a los profetas de tu padre y a los de tu madre.» Pues el rey de Israel le preguntaba: «¿Acaso Yavé nos ha reunido a los tres para entregarnos en manos de Moab?» (2 Reyes 3, 13)

  • Un día, unos soldados arameos entraron al país de Israel y se llevaron cautiva a una muchachita, que quedó al servicio de la mujer de Naamán. (2 Reyes 5, 2)

  • Fue entonces Naamán ante el rey y le dijo: «Esto dice la muchachita que me trajeron de Israel.» (2 Reyes 5, 4)

  • Le dijo el rey de Aram: «Anda donde el profeta y además mandaré una carta al rey de Israel.» Naamán, pues, se fue tomando diez barras de oro, seis mil monedas de plata y diez vestiduras. (2 Reyes 5, 5)

  • Al llegar entregó al rey de Israel la carta, que decía: «Te presento a mi servidor Naamán para que lo sanes de su lepra.» (2 Reyes 5, 6)

  • El hombre de Dios, Eliseo, supo que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, y le mandó a decir: «¿Por qué has rasgado tus vestidos? Que el hombre venga a mí, y sabrá que hay un profeta en Israel.» (2 Reyes 5, 8)


"Se precisamos ter paciência para suportar os defeitos dos outros, quanto mais ainda precisamos para tolerar nossos próprios defeitos!" São Padre Pio de Pietrelcina