Mosaico decorativo

Fondare 1991 Risultati per: Hijos

  • Tenía treinta hijos, que montaban treinta burros, y treinta ciudades, que se llaman todavía hoy las aldeas de Jaír, en el país de Galaad. (Jueces 10, 4)

  • Pero, después, la mujer de Galaad le dio hijos y, al crecer éstos, echaron a Jefté diciéndole: «Tú no tendrás parte ni herencia en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer.» (Jueces 11, 2)

  • Yo no te he ofendido, eres tú quien se porta mal conmigo, al atacarme. Yavé, el juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amón.» (Jueces 11, 27)

  • Cuando Jefté volvió a su casa en Mizpá, su hija le salió al encuentro; tan contenta estaba de ver a su padre, que bailaba, acompañándose de su pandereta. Era la única; fuera de ella no había hijas o hijos. (Jueces 11, 34)

  • Después de él mandó en Israel Ibsán de Belén, que tenía treinta hijos y treinta hijas. (Jueces 12, 8)

  • A éstas las casó fuera y de fuera trajo treinta mujeres para sus hijos. Mandó en Israel siete años. (Jueces 12, 9)

  • Tenía cuarenta hijos y treinta nietos, que montaban setenta burros. (Jueces 12, 14)

  • En la tribu de Dan había un hombre llamado Manoaj, que vivía en Sorá, y cuya esposa no había podido tener hijos. (Jueces 13, 2)

  • El Angel de Yavé se presentó a esta mujer y le dijo: «Tú no has podido tener hijos y no has dado a luz, pero mira que vas a quedar embarazada y darás a luz un hijo. (Jueces 13, 3)

  • Así que Miqueas tuvo una Casa de Dios; también se hizo un mueble para sacar la suerte y unos idolitos, y consagró a uno de sus hijos como sacerdote suyo. (Jueces 17, 5)

  • El levita aceptó quedarse en casa de aquel hombre y fue para él como uno de sus hijos. (Jueces 17, 11)

  • Los danitas reservaron un lugar para la estatua, y Jonatán, descendiente de Guersón, hijo de Moisés, y sus hijos después de él, fueron sacerdotes de la tribu de Dan hasta que la población fue desterrada del país. (Jueces 18, 30)


"O Senhor se comunica conosco à medida que nos libertamos do nosso apego aos sentidos, que sacrificamos nossa vontade própria." São Padre Pio de Pietrelcina