Mosaico decorativo

Fondare 396 Risultati per: Hermano

  • Azael, hermano de Joab, también era de los Treinta. Además: Eljanán, hijo de Dodó de Belén, (2 Samuel 23, 24)

  • Su padre, sin embargo, nunca le había llamado la atención porque hacía eso. Es que tenía muy buena presencia, siendo hermano menor de Absalón. (1 Reyes 1, 6)

  • pero no invitó al profeta Natán, ni a Banaías, ni a los valientes de la guardia, ni a su hermano Salomón. (1 Reyes 1, 10)

  • Tratarás, en cambio, muy bien a los hijos de Barzilay de Galaad. Los harás sentarse diariamente a tu mesa, pues ellos me atendieron cuando yo andaba huyendo de tu hermano Absalón. (1 Reyes 2, 7)

  • «Sabes bien que el trono del rey me tocaba a mí y que todos los israelitas me preferían para que fuera su rey, pero David me negó el trono y se lo concedió a mi hermano, porque Yavé se lo tenía destinado. (1 Reyes 2, 15)

  • Ella añadió: «Da a Abisag, la sunamita, por esposa a tu hermano Adonías.» (1 Reyes 2, 21)

  • El rey Salomón respondió a su madre: «Con esto me pides que le entregue mi reino, pues es mi hermano mayor y lo apoyan el sacerdote Abiatar y Joab, hijo de Sarvia.» (1 Reyes 2, 22)

  • Dijo: «¿Qué pueblos son estos que me has dado, hermano?» Y los llamó Cabul (Tierra baldía), nombre que han conservado hasta el día de hoy. (1 Reyes 9, 13)

  • El profeta puso el cadáver sobre el burro y lo llevó a la ciudad, donde le hizo los funerales y lo sepultó. Dejó el cadáver en su propio sepulcro y lo lloraron según la costumbre: «Ay, hermano mío.» (1 Reyes 13, 30)

  • Así lo hicieron y, cuando llegaron a la presencia del rey de Israel, le dijeron: «Tu siervo Ben-Hadad nos manda a decirte: Perdóname la vida.» El respondió: «¿Vive aún? Es mi hermano.» (1 Reyes 20, 32)

  • Los hombres lo tomaron como buena señal y se apresuraron a aprovechar esta respuesta diciendo: «Hermano tuyo es Ben-Hadad.» El les dijo: «Vayan y tráiganlo.» Ben-Hadad salió hacia el rey de Israel y el rey lo hizo subir a su carro. (1 Reyes 20, 33)

  • El hermano profeta fue a buscar a otro, al que dijo: «Hiéreme.» El hombre le dio un golpe y lo dejó herido. (1 Reyes 20, 37)


"Subamos sem nos cansarmos, sob a celeste vista do Salvador." São Padre Pio de Pietrelcina