Mosaico decorativo

Fondare 2008 Risultati per: Eva

  • Enseñamos el misterio de la sabiduría divina, el plan secreto que estableció Dios desde el principio para llevarnos a la gloria. (1º Carta a los Corintios 2, 7)

  • Pues aunque tuvieran diez mil monitores de vida cristiana, no pueden tener muchos padres, y he sido yo quien les transmitió la vida en Cristo Jesús por medio del Evangelio. (1º Carta a los Corintios 4, 15)

  • No es éste el momento de sentirse orgullosos; ¿no saben que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? (1º Carta a los Corintios 5, 6)

  • Echen fuera la vieja levadura y purifíquense; ustedes han de ser una masa nueva, pues si Cristo es para nosotros la víctima pascual, ustedes son los panes sin levadura. (1º Carta a los Corintios 5, 7)

  • Entonces basta ya de vieja levadura, la levadura del mal y del vicio, y celebren la fiesta con el pan sin levadura, que es pureza y sinceridad. (1º Carta a los Corintios 5, 8)

  • Pero, no; un hermano demanda a otro hermano y lleva la causa ante paganos. (1º Carta a los Corintios 6, 6)

  • Por lo tanto, si algún alimento ha de llevar al pecado a mi hermano, mejor no como nunca más carne para no hacer caer a mi hermano. (1º Carta a los Corintios 8, 13)

  • Si otros compartieron lo que ustedes tenían, con mayor razón lo podíamos hacer nosotros, pero no hicimos uso de este derecho y lo soportamos todo para no crear obstáculos al Evangelio de Cristo. (1º Carta a los Corintios 9, 12)

  • El Señor ha ordenado, de igual manera, que los que anuncian el Evangelio vivan del Evangelio. (1º Carta a los Corintios 9, 14)

  • Pues ¿cómo podría alardear de que anuncio el Evangelio? Estoy obligado a hacerlo, y ¡pobre de mí si no proclamo el Evangelio! (1º Carta a los Corintios 9, 16)

  • Entonces, ¿cómo podré merecer alguna recompensa? Dando el Evangelio gratuitamente, y sin hacer valer mis derechos de evangelizador. (1º Carta a los Corintios 9, 18)

  • Y todo lo hago por el Evangelio, porque quiero tener también mi parte de él. (1º Carta a los Corintios 9, 23)


"Deus nunca me recusou um pedido". São Padre Pio de Pietrelcina