Mosaico decorativo

Fondare 1852 Risultati per: Dor

  • Hecho esto, se encendió una llamarada, pero fue vencida por el resplandor de la llamarada del altar, y se apagó. (2 Macabeos 1, 32)

  • Los exhortó, entregándoles la Ley, a que no olvidaran los preceptos de Dios y no se dejaran deslumbrar por los ídolos de oro y plata y todos sus adornos. (2 Macabeos 2, 2)

  • lo mismo que no resulta nada fácil preparar un banquete que sea del gusto de todos. Pero hacemos como el organizador del banquete y soportamos con gusto esta fatiga para complacer a otros. (2 Macabeos 2, 27)

  • Dejamos, pues, al historiador la tarea de narrar con exactitud todas las cosas y nos ceñimos a los grandes rasgos de un sencillo resumen. (2 Macabeos 2, 28)

  • Pues, así como el arquitecto de una casa nueva tiene que preocuparse de toda la construcción, en tanto que los pintores y decoradores sólo se preocupan de lo que se refiere a su oficio, así es lo que nos sucede a nosotros. (2 Macabeos 2, 29)

  • Analizar los pormenores, debatir los puntos discutibles, dedicar mucho tiempo a los detalles, corresponde al historiador; (2 Macabeos 2, 30)

  • Pero un tal Simón, sacerdote de la tribu de Bilgá, administrador del Templo, se enemistó con el Sumo Sacerdote porque decía que a él le correspondía la fiscalización de los mercados de la ciudad. (2 Macabeos 3, 4)

  • No pudiendo vencer a Onías, se fue a Apolonio de Tarso, gobernador de Celesiria y Fenicia, (2 Macabeos 3, 5)

  • Apolonio se entrevistó con el rey y lo informó de las citadas riquezas; éste mandó a Heliodoro, encargado de sus negocios, con una carta que lo autorizaba para trasladar aquellos tesoros. (2 Macabeos 3, 7)

  • Heliodoro se puso pronto en camino, simulando que iba a visitar la Celesiria y la Fenicia, pero con el propósito de ejecutar las órdenes del rey. (2 Macabeos 3, 8)

  • Pero Heliodoro, siguiendo las órdenes reales, sostenía que todos aquellos tesoros debían pasar a manos del rey. (2 Macabeos 3, 13)

  • Heliodoro comenzó a ejecutar lo que había decidido. Estaba ya con su guardia junto al Tesoro, (2 Macabeos 3, 23)


"Nas tribulações é necessário ter fé em Deus." São Padre Pio de Pietrelcina