Mosaico decorativo

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  • «El día primero del primer mes alzarás la Morada, la Tienda de las Citas. (Exodo 40, 2)

  • En el primer mes del año segundo, el día primero del mes, alzaron la Morada. (Exodo 40, 17)

  • Moisés ya no podía entrar en la Tienda de las Citas, pues la Nube descansaba sobre ella y la Gloria de Yavé llenaba la Morada. (Exodo 40, 35)

  • Pero mientras la Nube no se elevaba, ellos no se movían y esperaban el día en que de nuevo se elevara. (Exodo 40, 37)

  • Porque la nube de Yavé descansaba sobre la Morada durante el día a la vista de todo el pueblo de Israel, y durante la noche había fuego. Así sucedió a lo largo de su trayecto. (Exodo 40, 38)

  • Lo que sigue vale para la persona que se encuentra culpable porque podía testificar respecto de algún crimen del que fue testigo ocular o del que supo y, sin embargo, al oír las palabras de la maldición contra quien no denunciara no quiso denunciar al culpable. (Levítico 5, 1)

  • El fuego del altar habrá de ser alimentado de manera que nunca se apague; el sacerdote echará leña cada día por la mañana, y pondrá encima las víctimas de holocausto así como la grasa de las víctimas de comunión.. (Levítico 6, 5)

  • «Esta es la ofrenda que Aarón y sus hijos ofrecerán a Yavé en el día de su consagración: una décima de flor de harina -lo mismo como para la ofrenda perpetua- la mitad por la mañana y la otra por la tarde. (Levítico 6, 13)

  • La carne de la víctima de comunión se comerá el mismo día: no quedará nada hasta la mañana. (Levítico 7, 15)

  • La víctima ofrecida en cumplimiento de un voto, o como ofrenda voluntaria, se comerá el mismo día, pero lo que sobre podrá comerse al otro día. (Levítico 7, 16)

  • Si al tercer día queda algo de la carne de la víctima, se quemará. (Levítico 7, 17)

  • El que al tercer día comiere carne del sacrificio de comunión, su sacrificio no sería recibido por Dios, y no sería de ningún provecho para el que lo ofreció; sería una cosa fea y el que la comiere cargaría con un pecado. (Levítico 7, 18)


"Amar significa dar aos outros – especialmente a quem precisa e a quem sofre – o que de melhor temos em nós mesmos." São Padre Pio de Pietrelcina