Fondare 411 Risultati per: Columnas Del Templo
Pero Yavé me ordenó: «Echa en los cofres del Templo ese precio tan alto en que ellos me han valorado.» Tomé las monedas y las deposité en la alcancía del Templo de Yavé. (Zacarías 11, 13)
En ese día, hasta los cascabeles de los caballos llevarán escrito: «Consagrado a Yavé.» Las ollas del Templo de Yavé serán tan sagradas como las copas que se usan para esparcir la sangre ante el altar. (Zacarías 14, 20)
¿Quién de ustedes cerrará las puertas del templo para que no vengan más ustedes a encender mi altar inútilmente? Pues ustedes ahora sólo me molestan, les dice Yavé de los Ejércitos, y me desagradan totalmente sus ofrendas. (Malaquías 1, 10)
Entreguen, pues, la décima parte de todo lo que tienen al tesoro del templo, para que haya alimentos en mi casa. Traten después de probarme, dice Yavé de los ejércitos, para ver si les abro las compuertas del cielo o si derramo para ustedes la lluvia bendita hasta la última gota. (Malaquías 3, 10)
Después el diablo lo llevó a la Ciudad Santa y lo puso en la parte más alta de la muralla del Templo. (Evangelio según San Mateo 4, 5)
¿No han leído en la Ley que los sacerdotes en el Templo no observan el descanso, y no hay culpa en eso? (Evangelio según San Mateo 12, 5)
Yo se lo digo: ustedes tienen aquí algo más que el Templo. (Evangelio según San Mateo 12, 6)
En cambio, según ustedes, es correcto decir a su padre o a su madre: Lo que podías esperar de mí, ya lo tengo reservado para el Templo. (Evangelio según San Mateo 15, 5)
Al volver a Cafarnaún, se acercaron a Pedro los que cobran el impuesto para el Templo. Le preguntaron: «El maestro de ustedes, ¿no paga el impuesto?» (Evangelio según San Mateo 17, 24)
Jesús entró en el Templo y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el Templo. Derribó las mesas de los que cambiaban monedas y los puestos de los vendedores de palomas. Les dijo: (Evangelio según San Mateo 21, 12)
También en el Templo se le acercaron algunos ciegos y cojos, y Jesús los sanó. (Evangelio según San Mateo 21, 14)
Los sacerdotes principales y los maestros de la Ley vieron las cosas tan asombrosas que Jesús acababa de hacer y a los niños que clamaban en el Templo: «¡Hosanna al hijo de David!». Estaban furiosos (Evangelio según San Mateo 21, 15)