Mosaico decorativo

Fondare 1161 Risultati per: Aco

  • Joab y la tropa que lo acompañaba se lan zaron al ataque contra los arameos y éstos hu yeron ante él. (2 Samuel 10, 13)

  • La mandó a buscar, la trajo a su casa y se acostó con ella cuando acababa de pu rificarse de sus reglas. (2 Samuel 11, 4)

  • pero Urías se acostó a la entra da del palacio con los servidores del rey y no bajó a su casa. (2 Samuel 11, 9)

  • Así habla Yavé: «Haré que tu des gracia parta de tu misma casa. Tomaré tus esposas en tu presencia y se las daré a otro, que se acostará con ellas en ple no día. (2 Samuel 12, 11)

  • David rogó a Dios por el niño, ayunó rigu rosamente y, cuando volvía a su casa, se acostaba en el suelo. (2 Samuel 12, 16)

  • Joab atacó Rabbá de los amonitas y se apoderó de la ciudad del rey. (2 Samuel 12, 26)

  • Amnón se acostó y fingió estar enfermo. Vino el rey a visitarlo, y Amnón le dijo: «Permite que venga mi hermana Tamar y prepare delante de mí un par de tortas; yo las tomaré de su mano.» (2 Samuel 13, 6)

  • Ella fue a casa de su hermano, que estaba acostado; tomó harina, la amasó y preparó las tortas delante de él. (2 Samuel 13, 8)

  • Su hermano Absalón le dijo: «¿Así que tu hermano Amnón se acostó contigo?... Pero, no importa, hermana mía, pues, al fin y al cabo, es tu hermano. ¡Quédate por ahora callada!» Y Tamar permaneció muy triste en casa de su hermano Absalón. (2 Samuel 13, 20)

  • y dio esta orden a sus servidores: «Cuando Amnón esté alegre por el vino y yo les diga: ¡Atáquenlo!, ustedes lo matarán. No tengan miedo en hacerlo, pues soy yo quien se lo manda. ¡Animo, y no se acobarden!» (2 Samuel 13, 28)

  • El rey se levantó, rasgó sus vestiduras y se acostó en el suelo; sus servidores también rasgaron sus vestiduras, pero permanecieron de pie a su lado. (2 Samuel 13, 31)

  • Apenas había terminado de hablar cuando entraron los hijos del rey, gritando y llorando. También el rey y sus acompañantes se pusieron a llorar. (2 Samuel 13, 36)


"Todas as graças que pedimos no nome de Jesus são concedidas pelo Pai eterno." São Padre Pio de Pietrelcina