Talált 3118 Eredmények: una
Navegando a sotavento de una isleta llamada Cauda, pudimos con mucha dificultad hacernos con el bote. (Hechos 27, 16)
Una vez izado el bote se emplearon los cables de refuerzo, ciñendo el casco por debajo; y por miedo a chocar contra la Sirte, se echó el ancla flotante. Así se iba a la deriva. (Hechos 27, 17)
Durante muchos días no apareció el sol ni las estrellas; teníamos sobre nosotros una tempestad no pequeña; toda esperanza de salvarnos iba desapareciendo. (Hechos 27, 20)
Pero ahora os recomiendo que tengáis buen ánimo; ninguna de vuestras vidas se perderá; solamente la nave. (Hechos 27, 22)
Iremos a dar en alguna isla.» (Hechos 27, 26)
Mientras esperaban que se hiciera de día, Pablo aconsejaba a todos que tomasen alimento diciendo: «Hace ya catorce días que, en continua expectación, estáis en ayunas, sin haber comido nada. (Hechos 27, 33)
Una vez satisfechos, aligeraron la nave arrojando el trigo al mar. (Hechos 27, 38)
Cuando vino el día, los marineros no reconocían la tierra; solamente podían divisar una ensenada con su playa; y resolvieron lanzar la nave hacia ella, si fuera posible. (Hechos 27, 39)
Una vez a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta. (Hechos 28, 1)
Los nativos nos mostraron una humanidad poco común; encendieron una hoguera a causa de la lluvía que caía y del frío, y nos acogieron a todos. (Hechos 28, 2)
Pablo había reunido una brazada de ramas secas; al ponerla sobre la hoguera, una víbora que salía huyendo del calor, hizo presa en su mano. (Hechos 28, 3)
En las cercanías de aquel lugar tenía unas propiedades el principal de la isla llamado Publio, quien nos recibió y nos dio amablemente hospedaje durante tres días. (Hechos 28, 7)