Mosaico decorativo

Talált 10718 Eredmények: con

  • Por eso, no tienes excusa quienquiera que seas, tú que juzgas, pues juzgando a otros, a ti mismo te condenas, ya que obras esas mismas cosas tú que juzgas, (Romanos 2, 1)

  • y sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que obran semejantes cosas. (Romanos 2, 2)

  • O ¿desprecias, tal vez, sus riquezas de bondad, de paciencia y de longanimidad, sin reconocer que esa bondad de Dios te impulsa a la conversión? (Romanos 2, 4)

  • Por la dureza y la impenitencia de tu corazón vas atesorando contra ti cólera para el día de la cólera y de la revelación del justo juicio de Dios, (Romanos 2, 5)

  • como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia, y los juicios contrapuestos de condenación o alabanza... (Romanos 2, 15)

  • que conoces su voluntad; que disciernes lo mejor, amaestrado por la ley, (Romanos 2, 18)

  • Y el que, siendo físicamente incircunciso, cumple la ley, te juzgará a ti, que con la letra y la circuncisión eres transgresor de la ley. (Romanos 2, 27)

  • Grande, de todas maneras. Ante todo, a ellos les fueron confiados los oráculos de Dios. (Romanos 3, 2)

  • Pero si con mi mentira sale ganando la verdad de Dios para gloria suya ¿por qué razón soy también yo todavía juzgado como pecador? (Romanos 3, 7)

  • Y ¿por qué no hacer el mal para que venga el bien, como algunos calumniosamente nos acusan que decimos? Esos tales tienen merecida su condenación. (Romanos 3, 8)

  • Sepulcro abierto es su garganta, con su lengua urden engaños. Veneno de áspides bajo sus labios; (Romanos 3, 13)

  • El camino de la paz no lo conocieron, (Romanos 3, 17)


"Como Jesus, preparemo-nos a duas ascensões: uma ao Calvário e outra ao Céu." São Padre Pio de Pietrelcina