Talált 10718 Eredmények: con
Pero también él es sabio, hará venir el mal, y no retirará sus palabras; se levantará contra la casa de los malhechores y contra la ayuda de los que obran la iniquidad. (Isaías 31, 2)
Porque así me ha dicho Yahveh: Como ruge el león y el cachorro sobre su presa, y cuando se convoca contra él a todos los pastores, de sus voces no se intimida, ni de su tumulto se apoca: tal será el descenso de Yahveh Sebaot para guerrear sobre el monte Sión y sobre su colina. (Isaías 31, 4)
Será cada uno como un sitio abrigado contra el viento y a cubierto del temporal; como fluir de aguas en sequedal, como sombra de peñón en tierra agostada. (Isaías 32, 2)
Porque el necio dice necedades y su corazón medita el mal, haciendo impiedad y profiriendo contra Yahveh desatinos, dejando vacío el estómago hambriento y privando de bebida al sediento. (Isaías 32, 6)
Cuanto al desaprensivo, sus tramas son malas, se dedica a inventar maquinaciones para sorprender a los pobres con palabras engañosas, cuando el pobre expone su causa. (Isaías 32, 7)
Mujeres indolentes, ¡arriba!, oíd mi voz; hijas confiadas, escuchad mi palabra. (Isaías 32, 9)
Dentro de un año y algunos días temblaréis las que confiáis, pues se habrá acabado la vendimia para no volver más. (Isaías 32, 10)
Espantaos, indolentes, temblad, confiadas, desvestíos, desnudaos, ceñid vuestra cintura, (Isaías 32, 11)
Al fin será derramado desde arriba sobre nosotros espíritu. Se hará la estepa un vergel, y el vergel será considerado como selva. (Isaías 32, 15)
Concebiréis forraje, pariréis paja, y mi soplo como fuego os devorará; (Isaías 33, 11)
Se espantaron en Sión los pecadores, sobrecogió el temblor a los impíos: ¿Quién de nosotros podrá habitar con el fuego consumidor? ¿quién de nosotros podrá habitar con las llamas eternas? (Isaías 33, 14)
El que anda en justicia y habla con rectitud; el que rehúsa ganancias fraudulentas, el que se sacude la palma de la mano para no aceptar soborno, el que se tapa las orejas para no oír hablar de sangre, y cierra sus ojos para no ver el mal. (Isaías 33, 15)