Mosaico decorativo

Talált 10718 Eredmények: con

  • Al enterarse de ello Samballat el joronita, Tobías el siervo ammonita y Guésem el árabe, se burlaron de nosotros y vinieron a decirnos: «¿Qué hacéis? ¿Es que os habéis rebelado contra el rey?» (Nehemías 2, 19)

  • El sumo sacerdote Elyasib y sus hermanos los sacerdotes se encargaron de construir la puerta de las Ovejas: la armaron, fijaron sus hojas, barras y goznes, y continuaron hasta la torre de los Cien y hasta la torre de Jananel. (Nehemías 3, 1)

  • Al lado de ellos construyeron los de Jericó; a su lado constuyó Zakkur, hijo de Imrí. (Nehemías 3, 2)

  • Los hijos de Hassenáa construyeron la puerta de los Peces: la armaron y fijaron sus hojas, barras y goznes. (Nehemías 3, 3)

  • A su lado reparó Meremot, hijo de Urías, hijo de Haqcós; a continuación reparó Mesullam, hijo de Berekías, hijo de Mesezabel; a su lado reparó Sadoq, hijo de Baaná. (Nehemías 3, 4)

  • A continuación de éstos repararon Melatías de Gabaón y Yadón de Meronot, así como los de Gabaón y de Mispá, a expensas del gobernador de Transeufratina. (Nehemías 3, 7)

  • A su lado reparó Uzziel, miembro del gremio de los orfebres, y a continuación reparó Jananías, del gremio de los perfumistas: ellos reconstruyeron Jerusalén hasta el muro de la Plaza. (Nehemías 3, 8)

  • A continuación reparó Refaías, hijo de Jur, jefe de la mitad del distrito de Jerusalén. (Nehemías 3, 9)

  • A continuación reparó Yedaías, hijo de Harumaf, delante de su casa; a continuación reparó Jattús, hijo de Hasabneías. (Nehemías 3, 10)

  • A continuación de éstos reparó, con sus hijos, Sallum, hijo de Hallojés, jefe de la mitad del distrito de Jerusalén. (Nehemías 3, 12)

  • Repararon la puerta del Valle, Hanún y los habitantes de Zanóaj: la construyeron, fijaron sus hojas, barras y goznes, e hicieron mil codos de muro, hasta la puerta del Muladar. (Nehemías 3, 13)

  • La puerta del Muladar la reparó Malkiyías, hijo de Rekab, jefe del distrito de Bet Hakkérem, con sus hijos: fijó sus hojas, barras y goznes. (Nehemías 3, 14)


"O amor nada mais é do que o brilho de Deus nos homens". São Padre Pio de Pietrelcina