Talált 10718 Eredmények: con
Pero Josafat dijo: «¿No hay aquí algún otro profeta de Yahveh a quien podamos consultar?» (II Crónicas 18, 6)
Respondió el rey de Israel a Josafat: «Queda todavía un hombre por quien podríamos consultar a Yahveh, pero yo le aborrezco, pues nunca me profetiza el bien, sino el mal. Es Miqueas, hijo de Yimlá.» A lo que respondió Josafat: «No hable el rey así.» (II Crónicas 18, 7)
Sedecías, hijo de Kenaaná, se había hecho unos cuernos de hierro, y decía: «Así dice Yahveh: Con estos acornearás a Aram hasta acabar con ellos. (II Crónicas 18, 10)
Y todos los profetas profetizaban del mismo modo diciendo: «¡Sube contra Ramot de Galaad! Tendrás éxito. Yahveh la entregará en manos del rey.» (II Crónicas 18, 11)
Pero el rey le dijo: «¿Cuántas veces he de conjurarte a que no me digas más que la verdad en nombre de Yahveh?» (II Crónicas 18, 15)
Respondió: "Iré y me haré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas." Y Yahveh dijo: "Tú conseguirás engañarle. Vete y hazlo así" (II Crónicas 18, 21)
Ahora, pues, Yahveh ha puesto un espíritu de mentira en la boca de todos estos profetas tuyos, pues Yahveh ha predicho el mal contra ti.» (II Crónicas 18, 22)
Miqueas replicó: «Tú mismo lo verás el día en que vayas escondiéndote de aposento en aposento.» (II Crónicas 18, 24)
El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, subieron contra Ramot de Galaad. (II Crónicas 18, 28)
Residía Josafat en Jerusalén, pero volvió a visitar al pueblo desde Berseba hasta la montaña de Efraím; y los convirtió a Yahveh, el Dios de sus padres. (II Crónicas 19, 4)
y dijo a los jueces: «Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis en nombre de los hombres, sino en nombre de Yahveh, que está con vosotros cuando administráis justicia. (II Crónicas 19, 6)
Les dio esta orden: «Obraréis en todo en el temor de Yahveh, con fidelidad y con corazón perfecto. (II Crónicas 19, 9)