Talált 1919 Eredmények: San
Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.» (Lucas 5, 10)
Conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: «¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? (Lucas 5, 22)
Les respondió Jesús: «No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. (Lucas 5, 31)
A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, (Lucas 6, 14)
a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; (Lucas 6, 15)
a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor. (Lucas 6, 16)
Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos. (Lucas 6, 19)
Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.» (Lucas 6, 38)
por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. (Lucas 7, 7)
Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano. (Lucas 7, 10)
Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes. (Lucas 8, 3)
Salieron, pues, a ver lo que había occurido y, llegando donde Jesús, encontraron al hombre del que habían salido los demonios, sentado, vestido y en su sano juicio, a los pies de Jesús; y se llenaron de temor. (Lucas 8, 35)