Talált 4493 Eredmények: Palabra De Dios
Le dijo Jesús: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. (Lucas 18, 19)
Viéndole Jesús, dijo: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios! (Lucas 18, 24)
Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.» (Lucas 18, 25)
Respondió: «Lo imposible para los hombres, es posible para Dios.» (Lucas 18, 27)
El les dijo: «Yo os aseguro que nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios, (Lucas 18, 29)
Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios. (Lucas 18, 43)
Estando la gente escuchando estas cosas, añadió una parábola, pues estaba él cerca de Jerusalén, y creían ellos que el Reino de Dios aparecería de un momento a otro. (Lucas 19, 11)
Cerca ya de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, llenos de alegría, se pusieron a alabar a Dios a grandes voces, por todos los milagros que habían visto. (Lucas 19, 37)
Quedándose ellos al acecho, le enviaron unos espías, que fingieran ser justos, para sorprenderle en alguna palabra y poderle entregar al poder y autoridad del procurador. (Lucas 20, 20)
Y le preguntaron: «Maestro, sabemos que hablas y enseñas con rectitud, y que no tienes en cuenta la condición de las personas, sino que enseñas con franqueza el camino de Dios: (Lucas 20, 21)
El les dijo: «Pues bien, lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios.» (Lucas 20, 25)
No pudieron sorprenderle en ninguna palabra ante el pueblo y, maravillados por su respuesta, se callaron. (Lucas 20, 26)