Mosaico decorativo

Talált 4493 Eredmények: Palabra De Dios

  • Gracias a Dios tiene éxito su mensajero, y por su palabra todo está en su sitio. (Eclesiástico 43, 26)

  • Por eso Dios le prometió con juramento bendecir por su linaje a las naciones, multiplicarle como el polvo de la tierra, encumbrar como las estrellas su linaje, y darles una herencia de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra. (Eclesiástico 44, 21)

  • Hizo salir de él un hombre de bien, que hallaba gracia a los ojos de todos, amado por Dios y por los hombres, Moisés, cuya memoria está envuelta en bendiciones. (Eclesiástico 45, 1)

  • Por su palabra puso fin a los prodigios, y le glorificó delante de los reyes; le dio para su pueblo mandamientos, y le mostró algo de su gloria. (Eclesiástico 45, 3)

  • Dé Dios sabiduría a vuestro corazón para juzgar a su pueblo con justicia, y que no se desvirtúen los valores de los padres, ni su gloria en sus generaciones. (Eclesiástico 45, 26)

  • Reinó Salomón en días de paz, Dios le concedió reposo por doquier, para que levantara una Casa a su nombre y preparara un santuario eterno. (Eclesiástico 47, 13)

  • En nombre del Señor Dios, el llamado Dios de Israel, amontonaste oro como estaño, como plomo multiplicaste plata. (Eclesiástico 47, 18)

  • Después surgió el profeta Elías como fuego, su palabra abrasaba como antorcha. (Eclesiástico 48, 1)

  • Por la palabra del Señor cerró los cielos, e hizo también caer fuego tres veces. (Eclesiástico 48, 3)

  • Tú que despertaste a un cadáver de la muerte y del seol, por la palabra del Altísimo; (Eclesiástico 48, 5)

  • Sólo quedó un pueblo reducido, con un príncipe de la casa de David. Algunos de ellos hicieron lo agradable a Dios, pero otros multiplicaron los pecados. (Eclesiástico 48, 16)

  • según la palabra de Jeremías, a quien habían maltratado, a él, consagrado profeta desde el vientre de su madre, para extirpar , destruir y perder y también para construir y plantar . (Eclesiástico 49, 7)


"Reze pelos infiéis, pelo Papa e por todas as necessidades espirituais da Santa Igreja." São Padre Pio de Pietrelcina