Talált 1501 Eredmények: Mer
Y en virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo. (Hebreos 10, 10)
¿Cuánto más grave castigo pensáis que merecerá el que pisoteó al Hijo de Dios, y tuvo como profana la sangre de la Alianza que le santificó, y ultrajó al Espíritu de la gracia? (Hebreos 10, 29)
Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza; yo daré lo merecido. Y también: El Señor juzgará a su pueblo. (Hebreos 10, 30)
Por lo cual también de uno solo y ya gastado nacieron hijos, numerosos como las estrellas del cielo, incontables como las arenas de las orillas del mar. (Hebreos 11, 12)
prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar el efímero goce del pecado, (Hebreos 11, 25)
Por la fe, salió de Egipto sin temer la ira del rey; se mantuvo firme como si viera al invisible. (Hebreos 11, 27)
Por la fe, la ramera Rajab no pereció con los incrédulos, por haber acogido amistosamente a los exploradores. (Hebreos 11, 31)
de modo que podamos decir confiados: El Señor es mi ayuda; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre? (Hebreos 13, 6)
Tenemos nosotros un altar del cual no tienen derecho a comer los que dan culto en la Tienda. (Hebreos 13, 10)
En cambio la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía. (Santiago 3, 17)
Porque si, después de haberse alejado de la impureza del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, se enredan nuevamente en ella y son vencidos, su postrera situación resulta peor que la primera. (II Pedro 2, 20)
quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor. Nosotros amemos, porque él nos amó primero. (I Juan 4, 19)