Talált 822 Eredmények: Linaje De Jesús
Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos. (Marcos 9, 8)
Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos. (Marcos 9, 20)
Jesús le dijo: «¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!» (Marcos 9, 23)
Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: «Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él.» (Marcos 9, 25)
Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie. (Marcos 9, 27)
Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?» (Marcos 9, 28)
Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. (Marcos 9, 39)
Jesús les dijo: «Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. (Marcos 10, 5)
Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. (Marcos 10, 14)
Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. (Marcos 10, 18)
Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.» (Marcos 10, 21)
Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!» (Marcos 10, 23)