Talált 442 Eredmények: Lie
El fondo del mar quedó a la vista, los cimientos del orbe aparecieron, ante tu imprecación, Yahveh, al resollar el aliento en tus narices. (Salmos 18, 16)
a ti clamaron, y salieron salvos, en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos. (Salmos 22, 6)
¿Quién es ese rey de gloria? Yahveh, el fuerte, el valiente, Yahveh, valiente en la batalla. (Salmos 24, 8)
dejaste que un cualquiera a nuestra cabeza cabalgara, por el fuego y el agua atravesamos; mas luego nos sacaste para cobrar aliento. (Salmos 66, 12)
el que corta el aliento a los príncipes, el temible para los reyes de la tierra. (Salmos 76, 13)
arropado de luz como de un manto, tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda, (Salmos 104, 2)
cuando el aliento en mí se apaga; mas tú conoces mi sendero. En el camino por donde voy me han escondido un lazo. (Salmos 142, 4)
se apaga en mí el aliento, mi corazón dentro de mí enmudece. (Salmos 143, 4)
¡Oh, pronto, respóndeme, Yahveh, el aliento me falta; no escondas lejos de mí tu rostro, pues sería yo como los que bajan a la fosa! (Salmos 143, 7)
Se les unió por entonces el grupo de los asideos, israelitas valientes y entregados de corazón a la Ley. (I Macabeos 2, 42)
Tenéis a Judas Macabeo, valiente desde su mocedad: él será jefe de vuestro ejército y dirigirá la guerra contra los pueblos. (I Macabeos 2, 66)
salieron del campamento a presentar batalla. Los soldados de Judas hicieron sonar la trompeta (I Macabeos 4, 13)