Talált 1821 Eredmények: Ley Del Señor
Bien sé yo que es grande Yahveh, nuestro Señor más que todos los dioses. (Salmos 135, 5)
dad gracias al Señor de los señores, porque es eterno su amor. (Salmos 136, 3)
Oh Yahveh, Señor mío, fuerza de mi salvación, tú cubres mi cabeza el día del combate. (Salmos 140, 8)
Hacia ti, Señor Yahveh, miran mis ojos, ¡en ti me cobijo, no desampares mi alma! (Salmos 141, 8)
grande es nuestro Señor, y de gran fuerza, no tiene medida su saber. (Salmos 147, 5)
José, en el tiempo de su angustia, observó la Ley y vino a ser señor de Egipto. (I Macabeos 2, 53)
incendiaron el portón (del Templo) y derramaron sangre inocente, suplicamos al Señor y hemos sido escuchados. Hemos ofrecido un sacrificio con flor de harina, hemos encendido las lámparas y presentado los panes.» (II Macabeos 1, 8)
La oración era la siguiente: «Señor, Señor Dios, creador de todo, temible y fuerte, justo y misericordioso, tú, rey único y bueno, (II Macabeos 1, 24)
y cómo el profeta, después de darles la Ley, ordenó a los deportados que no se olvidaran de los preceptos del Señor ni se desviaran en sus pensamientos al ver ídolos de oro y plata y las galas que los envolvían. (II Macabeos 2, 2)
El Señor entonces mostrará todo esto; y aparecerá la gloria del Señor y la Nube, como se mostraba en tiempo de Moisés, cuando Salomón rogó que el Lugar fuera solemnemente consagrado.» (II Macabeos 2, 8)
Como Moisés oró al Señor y bajó del cielo fuego, que devoró las ofrendas del sacrificio, así también oró Salomón y bajó fuego que consumió los holocaustos. (II Macabeos 2, 10)
recuperaron el Templo famoso en todo el mundo, liberaron la ciudad y restablecieron las leyes que estaban a punto de ser abolidas, pues el Señor se mostró propicio hacia ellos con toda benignidad; (II Macabeos 2, 22)