Talált 2605 Eredmények: Fe
El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y ponte junto a ese carro.» (Hechos 8, 29)
Felipe corrió hasta él y le oyó leer al profeta Isaías; y le dijo: «¿Entiendes lo que vas leyendo?» (Hechos 8, 30)
El contestó: «¿Cómo lo puedo entender si nadie me hace de guía?» Y rogó a Felipe que subiese y se sentase con él. (Hechos 8, 31)
El eunuco preguntó a Felipe: «Te ruego me digas de quién dice esto el profeta: ¿de sí mismo o de otro?» (Hechos 8, 34)
Felipe entonces, partiendo de este texto de la Escritura, se puso a anunciarle la Buena Nueva de Jesús. (Hechos 8, 35)
Y mandó detener el carro. Bajaron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y lo bautizó, (Hechos 8, 38)
y en saliendo del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe y ya no le vio más el eunuco, que siguió gozoso su camino. (Hechos 8, 39)
Felipe se encontró en Azoto y recorría evangelizando todas las ciudades hasta llegar a Cesarea. (Hechos 8, 40)
Por aquellos días enfermó y murió. La lavaron y la pusieron en la estancia superior. (Hechos 9, 37)
De éste todos los profetas dan testimonio de que todo el que cree en él alcanza, por su nombre, el perdón de los pecados.» (Hechos 10, 43)
Los que se habían dispersado cuando la tribulación originada a la muerte de Esteban, llegaron en su recorrido hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la Palabra a nadie más que a los judíos. (Hechos 11, 19)
La mano del Señor estaba con ellos, y un crecido número recibió la fe y se convirtió al Señor. (Hechos 11, 21)