Talált 1892 Eredmények: Eva
«Cosa de infierno ha caído sobre él, ahora que se ha acostado, ya no ha de levantarse.» (Salmos 41, 9)
Hasta mi amigo íntimo en quien yo confiaba, el que mi pan comía, levanta contra mí su calcañar. (Salmos 41, 10)
Mas tú, Yahveh, tenme piedad, levántame y les daré su merecido; (Salmos 41, 11)
¡Despierta ya! ¿Por qué duermes, Señor? ¡Levántate, no rechaces para siempre! (Salmos 44, 24)
con sus brocados el llevada ante el rey. Vírgenes tras ella, compañeras suyas, donde él son introducidas; (Salmos 45, 15)
Como ovejas son llevados al seol, los pastorea la Muerte, y los rectos dominarán sobre ellos. Por la mañana se desgasta su imagen, ¡el seol será su residencia! (Salmos 49, 15)
Que a su muerte, nada ha de llevarse, su boato no bajará con él. (Salmos 49, 18)
Crea en mí, oh Dios, un puro corazón, un espíritu firme dentro de mí renueva; (Salmos 51, 12)
De mi vida errante llevas tú la cuenta, ¡recoge mis lágrimas en tu odre! (Salmos 56, 9)
Del maestro de coro. «No destruyas.» De David. A media voz. Cuando, huyendo de Saúl, se escondió en la cueva. (Salmos 57, 1)
así quiero en mi vida bendecirte, levantar mis manos en tu nombre; (Salmos 63, 5)
Veneno me han dado por comida, en mi sed me han abrevado con vinagre. (Salmos 69, 22)