Talált 1876 Eredmények: Don
Viene entonces donde los discípulos y les dice: «Ahora ya podéis dormir y descansar. Mirad, ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. (Mateo 26, 45)
Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas.» Entonces los discípulos le abandonaron todos y huyeron. (Mateo 26, 56)
Los que prendieron a Jesús le llevaron ante el Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. (Mateo 26, 57)
Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: «¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?», esto es: «¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?» (Mateo 27, 46)
no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. (Mateo 28, 6)
apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados. (Marcos 1, 4)
Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. (Marcos 2, 4)
Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados.» (Marcos 2, 5)
«¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?» (Marcos 2, 7)
¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate, toma tu camilla y anda?" (Marcos 2, 9)
Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico -: (Marcos 2, 10)
de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él. (Marcos 3, 8)