Talált 4397 Eredmények: David Como Rey
Porque todo asunto tiene su cuándo y su cómo. Pues es grande el peligro que acecha al hombre, (Eclesiastés 8, 6)
y que no le va bien al malvado, ni alargará sus días como sombra el que no teme ante el rostro de Dios. (Eclesiastés 8, 13)
absurdo. Como el que haya un destino común para todos, para el justo y para el malvado, el puro y el manchado, el que hace sacrificios y el que no los hace, así el bueno como el pecador, el que jura como el que se recata de jurar. (Eclesiastés 9, 2)
Tanto su amor, como su odio, como sus celos, ha tiempo que pereció, y no tomarán parte nunca jamás en todo lo que pasa bajo el sol. (Eclesiastés 9, 6)
Vi además que bajo el sol no siempre es de los ligeros el correr ni de los esforzados la pelea; como también hay sabios sin pan, como también discretos sin hacienda, como también hay doctos que no gustan, pues a todos les llega algún mal momento. (Eclesiastés 9, 11)
Porque, además, el hombre ignora su momento: como peces apresados en la red, como pájaros presos en el cepo, así son tratados los humanos por el infortunio cuando les cae encima de improviso. (Eclesiastés 9, 12)
Otra calamidad he visto bajo el sol, como error que emana de la autoridad: (Eclesiastés 10, 5)
He visto siervos a caballo, y príncipes que iban a pie, como los siervos. (Eclesiastés 10, 7)
Como no sabes cómo viene el espíritu a los huesos en el vientre de la mujer encinta, así tampoco sabes la obra de Dios que todo lo hace. (Eclesiastés 11, 5)
Las palabras de los sabios son como aguijadas, o como estacas hincadas, puertas por un pastor para controlar el rebaño. (Eclesiastés 12, 11)
Negra soy, pero graciosa, hijas de Jerusalén, como las tiendas de Quedar, como los pabellones de Salmá. (Cantar 1, 5)
Indícame, amor de mi alma, dónde apacientas el rebaño, dónde lo llevas a sestear a mediodía, para que no ande yo como errante tras los rebaños de tus compañeros. (Cantar 1, 7)