Talált 4397 Eredmények: David Como Rey
No, mantengo mi alma en paz y silencio como niño destetado en el regazo de su madre. ¡Como niño destetado está mi alma en mí! (Salmos 131, 2)
Canción de las subidas. Acuérdate, Yahveh, en favor de David, de todos sus desvelos, (Salmos 132, 1)
En gracia a David, tu servidor, no rechaces el rostro de tu ungido. (Salmos 132, 10)
Juró Yahveh a David, verdad que no retractará: «El fruto de tu seno asentaré en tu trono. (Salmos 132, 11)
Porque Yahveh ha escogido a Sión, la ha querido como sede para sí: (Salmos 132, 13)
«Allí suscitaré a David un fuerte vástago, aprestaré una lámpara a mi ungido; (Salmos 132, 17)
Canción de las subidas. De David. ¡Oh, qué bueno, qué dulce habitar los hermanos todos juntos! (Salmos 133, 1)
Como un ungüento fino en la cabeza, que baja por la barba, que baja por la barba de Aarón, hasta la orla de sus vestiduras. (Salmos 133, 2)
Como el rocío del Hermón que baja por las alturas de Sión; allí Yahveh la bendición dispensa, la vida para siempre. (Salmos 133, 3)
Pues Yahveh se ha elegido a Jacob, a Israel, como su propiedad. (Salmos 135, 4)
Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza. (Salmos 135, 18)
¿Cómo podríamos cantar un canto de Yahveh en una tierra extraña? (Salmos 137, 4)