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No lo olvides: no hay retorno, a él no le aprovechará, y te harás daño a ti mismo. (Eclesiástico 38, 21)
De igual modo el alfarero sentado a su tarea y dando a la rueda con sus pies, preocupado sin cesar por su trabajo, toda su actividad concentrada en el número; (Eclesiástico 38, 29)
Grandes trabajos han sido creados para todo hombre, un yugo pesado hay sobre los hijos de Adán, desde el día que salieron del vientre de su madre, hasta el día del retorno a la madre de todo. (Eclesiástico 40, 1)
de despreciar la recepción y el don, de callarse ante los que saludan, (Eclesiástico 41, 21)
Mayores que éstas quedan ocultas muchas cosas, que bien poco de sus obras hemos visto. (Eclesiástico 43, 32)
Pero el Señor no renuncia jamás a su misericordia, no deja que se pierdan sus palabras ni que se borre la descendencia de su elegido, el linaje de quien le amó no extirpa. Por eso dio a Jacob un resto, y un brote a David salido de él. (Eclesiástico 47, 22)
Sem y Set fueron gloriosos entre los hombres, mas por encima de toda criatura viviente está Adán. (Eclesiástico 49, 16)
según la abundancia de tu misericordia y la gloria de tu nombre, de las dentelladas de los dispuestos a devorarme, de la mano de los que buscan mi alma, de las muchas tribulaciones que he sufrido, (Eclesiástico 51, 3)
Casa de Jacob, andando, y vayamos, caminemos a la luz de Yahveh. (Isaías 2, 5)
Dice Yahveh: «Por cuanto son altivas las hijas de Sión, y andan con el cuello estirado y guiñando los ojos, y andan a pasitos menudos, y con sus pies hacen tintinear las ajorcas», (Isaías 3, 16)
¡Ay, los que despertando por la mañana andan tras el licor; los que trasnochan, encandilados por el vino! (Isaías 5, 11)
¡Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad; que dan amargo por dulce, y dulce por amargo! (Isaías 5, 20)