Talált 281 Eredmények: Cipele Mira
Si dices: «Mira que no lo sabíamos», ¿acaso el que pesa los corazones no comprende? ¿el que vigila tu alma, no lo sabe? El da a cada hombre según sus obras. (Proverbios 24, 12)
Si algo hay de que se diga: «Mira, eso sí que es nuevo», aun eso ya sucedía en los siglos que nos precedieron. (Eclesiastés 1, 10)
Mira la obra de Dios: ¿quién podrá enderezar lo que él torció? (Eclesiastés 7, 13)
Mira, esto he hallado, dice Cohélet, tratando de razonar, caso por caso. (Eclesiastés 7, 27)
Mira, lo que hallé fue sólo esto: Dios hizo sencillo al hombre, pero él se complicó con muchas razones. (Eclesiastés 7, 29)
El que vigila el viento no siembra, el que mira a las nubes no siega. (Eclesiastés 11, 4)
Semejante es mi amado a una gacela, o un joven cervatillo. Vedle ya que se para detrás de nuestra cerca, mira por las ventanas, atisba por las rejas. (Cantar 2, 9)
Porque, mira, ha pasado ya el invierno, han cesado las lluvias y se han ido. (Cantar 2, 11)
Tu cuello, como torre de marfil. Tus ojos, las piscinas de Jesbón, junto a la puerta de Bat Rabbim. Tu nariz, como la torre del Líbano, centinela que mira hacia Damasco. (Cantar 7, 5)
Mira por él, no se le caiga, pues sabe que no puede valerse por sí mismo, que sólo es una imagen y necesita que le ayuden. (Sabiduría 13, 16)
Si haces el bien, mira a quién lo haces, y por tus beneficios recibirás favor. (Eclesiástico 12, 1)
Aunque se haga el humilde y camine encorvado, mira por ti mismo y guárdate de él. Pórtate con él como el que pule un espejo, sábete que no retendrá hasta el fin su roña. (Eclesiástico 12, 11)