Talált 2601 Eredmények: Casa De David
Volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la cama y que el demonio se había ido. (Marcos 7, 30)
Y le envió a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo.» (Marcos 8, 26)
Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?» (Marcos 9, 28)
Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?» (Marcos 9, 33)
Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. (Marcos 10, 10)
y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.» (Marcos 10, 12)
Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, (Marcos 10, 29)
Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!» (Marcos 10, 47)
Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!» (Marcos 10, 48)
¡Bendito el reino que viene, de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!» (Marcos 11, 10)
Y les enseñaba, diciéndoles: «¿No está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las gentes? ¡Pero vosotros la tenéis hecha una cueva de bandidos! » (Marcos 11, 17)
Jesús, tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo: «¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? (Marcos 12, 35)