Mosaico decorativo

Talált 2674 Eredmények: Ana

  • sino que las consagrarás al anatema: a hititas, amorreos, cananeos, perizitas, jivitas, y jebuseos, como te ha mandado Yahveh tu Dios, (Deuteronomio 20, 17)

  • Si ves extraviada alguna res del ganado mayor o menor de tu hermano, no te desentenderás de ella, sino que se la llevarás a tu hermano. (Deuteronomio 22, 1)

  • No vestirás ropa tejijda mitad de lana y mitad de lino. (Deuteronomio 22, 11)

  • Cuando salgas a campaña contra tus enemigos, te guardarás de todo mal. (Deuteronomio 23, 10)

  • Si un hombre está recién casado, no saldrá a campaña ni se le impondrá compromiso alguno; quedará exento en su casa durante un año, para recrear a la mujer que ha tomado. (Deuteronomio 24, 5)

  • Si unos hermanos viven juntos y uno de ellos muere sin tener hijos, la mujer del difunto no se casará fuera con un hombre de familia extraña. Su cuñado se llegará a ella, ejercerá su levirato tomándola por esposa, (Deuteronomio 25, 5)

  • Nos trajo aquí y nos dio esta tierra, tierra que mana leche y miel (Deuteronomio 26, 9)

  • Desde la morada de tu santidad, desde lo alto de los cielos, contempla y bendice a tu pueblo Israel, así como al suelo que nos has dado como habías jurado a nuestros padres, tierra que mana leche y miel.» (Deuteronomio 26, 15)

  • y escribirás en ellas todas las palabras de esta Ley, en el momento en que pases para entrar en la tierra que Yahveh tu Dios te da, tierra que mana leche y miel, como te ha dicho Yahveh el Dios de tus padres. (Deuteronomio 27, 3)

  • Maldito quien se acueste con su hermana, hija de su padre o hija de su madre. - Y todo el pueblo dirá: Amén. (Deuteronomio 27, 22)

  • Bendito será el fruto de tus entrañas, el producto de tu suelo, el fruto de tu ganado, el parto de tus vacas y las crías de tus ovejas. (Deuteronomio 28, 4)

  • Yahveh te hará rebosar de bienes: frutos de tus entrañas, frutos de tu ganado, y frutos de tu suelo, en esta tierra que él juró a tus padres que te daría. (Deuteronomio 28, 11)


"O amor nada mais é do que o brilho de Deus nos homens". São Padre Pio de Pietrelcina