Talált 2674 Eredmények: Ana
Si pica culebra por falta de encatamiento no hay ganancia para el encantador. (Eclesiastés 10, 11)
¡Ay de ti, tierra, cuyo rey es un chiquillo, y cuyos príncipes comen de mañana! (Eclesiastés 10, 16)
Para holgar preparan su banquete, y el vino alegra la vida, y el dinero todo lo allana. (Eclesiastés 10, 19)
cuando tiemblen los guardas de palacio y se doblen los guerreros, se paren las moledoras, por quedar pocas, se queden a oscuras las que miran por las ventanas, (Eclesiastés 12, 3)
Lo que de ellas se saca, hijo mío, es ilustrarse. Componer muchos libros es nunca acabar, y estudiar demasiado daña la salud. (Eclesiastés 12, 12)
Confortadme con pasteles de pasas, con manzanas reanimadme, que enferma estoy de amor. (Cantar 2, 5)
Semejante es mi amado a una gacela, o un joven cervatillo. Vedle ya que se para detrás de nuestra cerca, mira por las ventanas, atisba por las rejas. (Cantar 2, 9)
Tus dientes, un rebaño de ovejas de esquileo que salen de bañarse: todas tienen mellizas, y entre ellas no hay estéril. (Cantar 4, 2)
Tus labios, una cinta de escarlata, tu hablar, encantador. Tus mejillas, como cortes de granada a través de tu velo. (Cantar 4, 3)
Ven del Líbano, novia mía, ven del Líbano, vente. Otea desde la cumbre del Amaná, desde la cumbre del Sanir y del Hermón, desde las guaridas de leones, desde los montes de leopardos. (Cantar 4, 8)
Me robaste el corazón, hermana mía, novia, me robaste el corazón con una mirada tuya, con una vuelta de tu collar. (Cantar 4, 9)
Huerto eres cerrado, hermana mía, novia, huerto cerrado, fuente sellada. (Cantar 4, 12)