Talált 2674 Eredmények: Ana
Pon sobre él tu mano: ¡al recordar la lucha no tendrás ganas de volver! (Job 40, 32)
¡Sería vana tu esperanza porque su vista sola aterra! (Job 41, 1)
Era yo el que empañaba el Consejo con razones sin sentido. Sí, he hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que ignoro. (Job 42, 3)
Vinieron, pues, donde él todos sus hermanos y todas sus hermanas, así como todos sus conocidos de antaño; y mientras celebraban con él un banquete en su casa, le compadecieron y le consolaron por todo el infortunio que Yahveh había traído sobre él. Y cada uno de ellos le hizo el obsequio de un agno de plata y de un anillo de oro. (Job 42, 11)
Yahveh; ya de mañana oyes mi voz; de mañana te presento mi súplica, y me quedo a la espera. (Salmos 5, 4)
Guíame, Yahveh, en tu justicia, por causa de los que me acechan, allana tu camino ante mí. (Salmos 5, 9)
Tenme piedad, Yahveh, que estoy sin fuerzas, sáname, Yahveh, que mis huesos están desmoronados, (Salmos 6, 3)
¡que el enemigo me persiga y me alcance, estrelle mi vida contra el suelo, y tire mis entrañas por el polvo! (Salmos 7, 6)
Haz que cese la maldad de los impíos, y afianza al justo, tú que escrutas corazones y entrañas, oh Dios justo. (Salmos 7, 10)
Salmodiad a Yahveh, que se sienta en Sión, publicad por los pueblos sus hazañas; (Salmos 9, 12)
al acecho se aposta entre las cañas en los recodos mata al inocente. (Ain.) Todo ojos, espía al desvalido, (Salmos 10, 8)
y no calumnia con su lengua; que no daña a su hermano, ni hace agravio a su prójimo; (Salmos 15, 3)