Talált 2453 Eredmények: Amã
El le dice: «Vete, llama a tu marido y vuelve acá.» (Juan 4, 16)
Le dice la mujer: «Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo.» (Juan 4, 25)
Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por las palabras de la mujer que atestiguaba: «Me ha dicho todo lo que he hecho.» (Juan 4, 39)
Cuando llegaron donde él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. (Juan 4, 40)
Hay en Jerusalén, junto a la Probática, una piscina que se llama en hebreo Betesda, que tiene cinco pórticos. (Juan 5, 2)
Por eso los judíos trataban con mayor empeño de matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios. (Juan 5, 18)
Respondieron los guardias: «Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre.» (Juan 7, 46)
Jesús les respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado. (Juan 8, 42)
Los judíos le respondieron: «¿No decimos, con razón, que eres samaritano y que tienes un demonio?» (Juan 8, 48)
En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás.» (Juan 8, 51)
Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: "Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás." (Juan 8, 52)
El respondió: «Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: "Vete a Siloé y lávate." Yo fui, me lavé y vi.» (Juan 9, 11)