Talált 2939 Eredmények: Vid
Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!». (Marcos 10, 47)
Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!». (Marcos 10, 48)
¡Bendito sea el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! ¡Hosanaen las alturas!». (Marcos 11, 10)
A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. (Marcos 12, 2)
De nuevo les envió a otro servidor, y a este también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. (Marcos 12, 4)
Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: «¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? (Marcos 12, 35)
El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. (Marcos 12, 36)
Si el mismo David lo llama "Señor", ¿cómo puede ser hijo suyo?». La multitud escuchaba a Jesús con agrado. (Marcos 12, 37)
Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. (Marcos 13, 34)
Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios». (Marcos 14, 25)
Uno de los que estaban allí sacó la espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja. (Marcos 14, 47)
Pedro lo había seguido de lejos hasta el interior del palacio del Sumo Sacerdote y estaba sentado con los servidores, calentándose junto al fuego. (Marcos 14, 54)