Talált 2939 Eredmények: Vid
Ellos se acordaron de los días del pasado, de Moisés, su servidor: ¿Dónde está el que hizo subir de las aguas al pastor de su rebaño? ¿Dónde está el que puso dentro de él su santo espíritu, (Isaías 63, 11)
¿Por qué, Señor, nos desvías de tus caminos y endureces nuestros corazones para que dejen de temerte? ¡Vuelve, por amor a tus servidores y a las tribus de tu herencia! (Isaías 63, 17)
Así habla el Señor: Cuando se encuentra jugo en un racimo, se dice: "No lo destruyas, porque hay una bendición en él". Yo obraré así a causa de mis servidores, a fin de no destruirlo todo: (Isaías 65, 8)
haré salir de Jacob una descendencia y de Judá, a un poseedor de mis montañas; mis elegidos las poseerán y mis servidores habitarán allí. (Isaías 65, 9)
Pero ustedes, los que han abandonado al Señor y se han olvidado de mi santa Montaña, los que preparan una mesa para la Fortuna y llenan una copa para el Destino, (Isaías 65, 11)
Por eso, así habla el Señor: ¡Mis servidores comerán y ustedes estarán hambrientos! ¡Mis servidores beberán y ustedes estarán sedientos! ¡Mis servidores se alegrarán y ustedes quedarán avergonzados! (Isaías 65, 13)
¡Mis servidores cantarán con júbilo en el corazón y ustedes gritarán con el corazón dolorido, gemirán con el espíritu desgarrado! (Isaías 65, 14)
Ustedes dejarán su nombre a mis elegidos para una imprecación: "¡Así te haga morir el Señor!". A mis servidores, en cambio, se los llamará con otro nombre. (Isaías 65, 15)
Todo el que se bendiga en el país se bendecirá por el Dios del Amén, y todo el que jure en el país jurará por el Dios del Amén, porque las angustias pasadas habrán sido olvidadas y estarán ocultas a mis ojos. (Isaías 65, 16)
Al ver esto, se llenarán de gozo y sus huesos florecerán como la hierba. La mano del Señor se manifestará a sus servidores, y a sus enemigos, su indignación. (Isaías 66, 14)
¿Olvida una joven sus atavíos, una novia sus ceñidores? ¡Pero mi pueblo se ha olvidado de mí hace ya un sinnúmero de días! (Jeremías 2, 32)
En los montes desolados se escucha una voz: son llantos y súplicas de los hijos de Israel, porque han tomado por un camino torcido, se han olvidado del Señor, su Dios. (Jeremías 3, 21)