Talált 3904 Eredmények: Victoria En Dios
¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo. (Lucas 21, 23)
Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca. (Lucas 21, 31)
porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios». (Lucas 22, 16)
Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios». (Lucas 22, 18)
Pero en adelante, el Hijo del hombre se sentará a la derecha de Dios todopoderoso». (Lucas 22, 69)
Todos preguntaron: «¿Entonces eres el Hijo de Dios?». Jesús respondió: «Tienen razón, yo lo soy». (Lucas 22, 70)
El pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían: «Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!». (Lucas 23, 35)
Pero el otro lo increpaba, diciéndole: «¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él? (Lucas 23, 40)
Cuando el centurión vio lo que había pasado, alabó a Dios, exclamando: «Realmente este hombre era un justo». (Lucas 23, 47)
que había disentido con las decisiones y actitudes de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. (Lucas 23, 51)
«¿Qué cosa?», les preguntó. Ellos respondieron: «Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, (Lucas 24, 19)
y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios. (Lucas 24, 53)