Mosaico decorativo

Talált 1628 Eredmények: Son

  • haré tu frente como el diamante, que es más duro que la roca. No les tengas miedo ni te acobardes delante de ellos, porque son un pueblo rebelde. (Ezequiel 3, 9)

  • Yo haré que se te pegue la lengua al paladar y quedarás mudo: así dejarás de reprenderlos, porque son un pueblo rebelde. (Ezequiel 3, 26)

  • Pero cuando yo te hable, abriré tu boca y les dirás: "Así habla el Señor: el que quiera escuchar que escuche, y el que no quiera escuchar que no escuche", porque son un pueblo rebelde. (Ezequiel 3, 27)

  • Él me dijo: Hijo de hombre, estos son los que hacen planes perversos y dan malos consejos en esta ciudad. (Ezequiel 11, 2)

  • Hijo de hombre, tú habitas en medio de un pueblo rebelde: ellos tienen ojos para ver, pero no ven, tienen oídos para oír, pero no oyen, porque son un pueblo rebelde. (Ezequiel 12, 2)

  • En cuanto a ti, hijo de hombre, prepara tu equipaje como si tuvieras que ir al exilio, y parte en pleno día, a la vista de ellos. Emigrarás del lugar donde te encuentras hacia otro lugar, a la vista de ellos: tal vez así comprendan que son un pueblo rebelde. (Ezequiel 12, 3)

  • Carga, entonces, con tu ignominia, por haber intercedido en favor de tus hermanas: tú, con tus pecados, te has hecho más abominable que ellas, y ellas son más justas que tú. Avergüénzate y carga con tu ignominia, ya que has hecho justas a tus hermanas. (Ezequiel 16, 52)

  • Porque todas las vidas me pertenecen, tanto la del padre como la del hijo: la persona que peca, esa morirá. (Ezequiel 18, 4)

  • La persona que peca, esa morirá; el hijo no cargará con las culpas del padre, ni el padre cargará con las culpas del hijo. Sobre el justo recaerá su justicia, y sobre el malvado, su maldad. (Ezequiel 18, 20)

  • Sus jefes, en medio de la ciudad, son como lobos que despedazan la presa, derramando sangre y haciendo perecer a la gente, a fin de acumular ganancias. (Ezequiel 22, 27)

  • Pero hombres justos las juzgarán como se juzga a las adúlteras y a las sanguinarias, porque son adúlteras y hay sangre en sus manos. (Ezequiel 23, 45)

  • Yo haré cesar la algarabía de tus canciones y ya no se escuchará el sonido de tus cítaras. (Ezequiel 26, 13)


"Rezai e continuai a rezar para não ficardes entorpecidos". São Padre Pio de Pietrelcina