Mosaico decorativo

Talált 3859 Eredmények: Promesas De Dios

  • En cuanto a los dirigentes -no me interesa lo que hayan sido antes, porque Dios no hace acepción de personas- no me impusieron nada más. (Gálatas 2, 6)

  • Pero en virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios. Yo estoy crucificado con Cristo, (Gálatas 2, 19)

  • y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. (Gálatas 2, 20)

  • Yo no anulo la gracia de Dios: si la justicia viene de la Ley, Cristo ha muerto inútilmente. (Gálatas 2, 21)

  • Es el caso de Abraham, que creyó en Dios, y esto le fue tenido en cuenta para su justificación. (Gálatas 3, 6)

  • La Escritura, previendo que Dios justificaría a los paganos por la fe, anticipó esta buena noticia a Abraham, prometiéndole: En ti serán bendecidas todas las naciones. (Gálatas 3, 8)

  • Es evidente que delante de Dios nadie es justificado por la Ley, ya que el justo vivirá por la fe. (Gálatas 3, 11)

  • Las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia. La Escritura no dice: «y a los descendientes», como si se tratara de muchos, sino en singular: y a tu descendencia, es decir, a Cristo. (Gálatas 3, 16)

  • Ahora bien, les digo esto: la Ley promulgada cuatrocientos treinta años después, no puede anular un testamento formalmente establecido por Dios, dejando así sin efecto la promesa. (Gálatas 3, 17)

  • Porque si la herencia se recibe en virtud de la Ley, ya no es en virtud de la promesa. Y en realidad, Dios concedió su gracia a Abraham mediante una promesa. (Gálatas 3, 18)

  • Pero no existe mediador cuando hay una sola parte, y Dios es uno solo. (Gálatas 3, 20)

  • ¿Eso quiere decir que la Ley se opone a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque si hubiéramos recibido una Ley capaz de comunicar la Vida, ciertamente la justicia provendría de la Ley. (Gálatas 3, 21)


"Como é belo esperar!" São Padre Pio de Pietrelcina