Mosaico decorativo

Talált 21960 Eredmények: Or

  • Moisés, Aarón y toda la comunidad de Israel hicieron con los levitas lo que el Señor había ordenado a Moisés. (Números 8, 20)

  • Los levitas se purificaron de sus pecados y lavaron su ropa. Luego Aarón los ofreció al Señor con el gesto de presentación y practicó el rito de expiación en favor de ellos, a fin de purificarlos. (Números 8, 21)

  • Después de esto, los levitas comenzaron a prestar servicios en la Carpa del Encuentro, a las órdenes de Aarón y de sus hijos. Ellos hicieron con los levitas lo que el Señor había ordenado a Moisés. (Números 8, 22)

  • Luego el Señor dijo a Moisés: (Números 8, 23)

  • En el primer mes del segundo año después de la salida de Egipto, el Señor dijo a Moisés en el desierto del Sinaí: (Números 9, 1)

  • La celebrarán el día catorce de este mes, a la hora del crepúsculo, en el tiempo establecido, ateniéndose estrictamente a las prescripciones del ritual". (Números 9, 3)

  • y el día catorce del primer mes, a la hora del crepúsculo, ellos la celebraron en el desierto del Sinaí. Los israelitas lo hicieron exactamente como el Señor lo había ordenado a Moisés. (Números 9, 5)

  • Sin embargo, había algunas personas que se encontraban en estado de impureza a causa de un cadáver y no pudieron celebrar la Pascua ese día. Por eso se presentaron a Moisés y a Aarón aquel mismo día (Números 9, 6)

  • y les dijeron: "Aunque somos impuros a causa de un cadáver, ¿por qué nos vamos a ver excluidos de presentar la ofrenda del Señor a su debido tiempo, como los demás israelitas?". (Números 9, 7)

  • Moisés les respondió: "Quédense aquí, mientras yo voy a oír las instrucciones que me da el Señor respecto de ustedes". (Números 9, 8)

  • Entonces el Señor dijo a Moisés: (Números 9, 9)

  • Habla en estos términos a los israelitas: Si alguno de ustedes o alguno de sus descendientes cae en impureza a causa de un cadáver, o está de viaje en un lugar lejano, también podrá celebrar la Pascua del Señor. (Números 9, 10)


"A cada vitória sobre o pecado corresponde um grau de glória eterna". São Padre Pio de Pietrelcina