Talált 21960 Eredmények: Or
Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra. (Hechos 8, 4)
Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados. (Hechos 8, 7)
Y lo seguían, porque desde hacía tiempo los tenía seducidos con su magia. (Hechos 8, 11)
Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo. (Hechos 8, 15)
Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús. (Hechos 8, 16)
Al ver que por la imposición de las manos de los Apóstoles se confería el Espíritu Santo, Simón les ofreció dinero, (Hechos 8, 18)
Pedro le contestó: «Maldito sea tu dinero y tú mismo, porque has creído que el don de Dios se compra con dinero. (Hechos 8, 20)
Tú no tendrás ninguna participación en ese poder, porque tu corazón no es recto a los ojos de Dios. (Hechos 8, 21)
Arrepiéntete de tu maldad y ora al Señor: quizá él te perdone este mal deseo de tu corazón, (Hechos 8, 22)
porque veo que estás sumido en la amargura de la hiel y envuelto en los lazos de la iniquidad». (Hechos 8, 23)
Simón respondió: «Rueguen más bien ustedes al Señor, para que no me suceda nada de lo que acabas de decir». (Hechos 8, 24)
Y los Apóstoles, después de haber dado testimonio y predicado la Palabra del Señor, mientras regresaban a Jerusalén, anunciaron la Buena Noticia a numerosas aldeas samaritanas. (Hechos 8, 25)