Mosaico decorativo

Talált 756 Eredmények: Nombre

  • Cuando David terminó de ofrecer los holocaustos y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre del Señor, (I Crónicas 16, 2)

  • "¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; (I Crónicas 16, 8)

  • ¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! (I Crónicas 16, 10)

  • aclamen la gloria del nombre del Señor, preséntense ante él, trayendo una ofrenda. (I Crónicas 16, 29)

  • Díganle: ‘¡Sálvanos, Dios de nuestra salvación! Congréganos y líbranos de las naciones, para que demos gracias a tu santo Nombre y nos gloriemos en tu alabanza’. (I Crónicas 16, 35)

  • Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. (I Crónicas 17, 8)

  • ¿Y hay sobre la tierra una sola nación como tu pueblo Israel, ese pueblo a quien el mismo Dios fue a rescatar para sí, a fin de hacerse un nombre grande y temible, expulsando a naciones enteras ante el pueblo que rescataste de Egipto? (I Crónicas 17, 21)

  • Que se mantenga firme, y que tu Nombre sea engrandecido para siempre. Que se diga: ‘¡El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel, es Dios para Israel!’. Y que la casa de David, tu servidor, esté bien afianzada delante de ti. (I Crónicas 17, 24)

  • David subió, conforme a la palabra que había dicho Gad en nombre del Señor. (I Crónicas 21, 19)

  • David dijo a Salomón: "Hijo mío, yo me había propuesto edificar una Casa para el nombre del Señor, mi Dios. (I Crónicas 22, 7)

  • Pero la palabra del Señor me llegó en estos términos: ‘Tú has derramado mucha sangre y has hecho grandes guerras; tú no edificarás una Casa para mi Nombre, porque has derramado mucha sangre sobre la tierra delante de mí. (I Crónicas 22, 8)

  • Te nacerá un hijo, que será hombre de paz; yo lo haré vivir en paz con todos los enemigos de su alrededor, porque su nombre será Salomón, y mientras él viva, concederé paz y tranquilidad a Israel. (I Crónicas 22, 9)


"Quem te agita e te atormenta é o demônio. Quem te consola é Deus!" São Padre Pio de Pietrelcina