Talált 1066 Eredmények: Milagros De Jesús
Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; (Juan 11, 25)
Jesús no había llegado todavía al pueblo, sino que estaba en el mismo sitio donde Marta lo había encontrado. (Juan 11, 30)
María llegó a donde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto». (Juan 11, 32)
Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado, (Juan 11, 33)
Y Jesús lloró. (Juan 11, 35)
Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima, (Juan 11, 38)
Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?». (Juan 11, 40)
Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me oíste. (Juan 11, 41)
El muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: «Desátenlo para que pueda caminar». (Juan 11, 44)
Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él. (Juan 11, 45)
Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. (Juan 11, 46)
No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, (Juan 11, 51)