Talált 1066 Eredmények: Milagros De Jesús
Cuando llegaron a donde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor. (Marcos 5, 15)
Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio. (Marcos 5, 17)
Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti». (Marcos 5, 19)
El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados. (Marcos 5, 20)
Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar. (Marcos 5, 21)
Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados. (Marcos 5, 24)
Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, (Marcos 5, 27)
Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: «¿Quién tocó mi manto?». (Marcos 5, 30)
Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad». (Marcos 5, 34)
Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas». (Marcos 5, 36)
Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba. (Marcos 5, 40)
Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. (Marcos 6, 1)