Talált 184 Eredmények: Lud
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. (Lucas 1, 29)
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. (Lucas 1, 40)
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, (Lucas 1, 41)
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. (Lucas 1, 44)
Pero la multitud se dio cuenta y lo siguió. Él los recibió, les habló del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser curados. (Lucas 9, 11)
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. (Lucas 10, 4)
¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas! (Lucas 11, 43)
«Tengan cuidado de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y en los banquetes; (Lucas 20, 46)
y acercándose, le decían: «¡Salud, rey de los ju-díos!», y lo abofeteaban. (Juan 19, 3)
Pedro le dijo: «Eneas, Jesucristo te devuelve la salud: levántate, y arregla tú mismo la cama». Él se levantó en seguida, (Hechos 9, 34)
y les encomendaron llevar la siguiente carta: «Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano, que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia. (Hechos 15, 23)
Desembarcó en Cesarea, subió para saludar a la Iglesia y luego descendió a Antioquía. (Hechos 18, 22)