Talált 1044 Eredmények: Jesus
Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». (Marcos 9, 5)
De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos. (Marcos 9, 8)
Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. (Marcos 9, 9)
Jesús les respondió: «Sí, Elías debe venir antes para restablecer el orden en todo. Pero, ¿no dice la Escritura que el Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser despreciado? (Marcos 9, 12)
En cuanto la multitud distinguió a Jesús, quedó asombrada y corrieron a saludarlo. (Marcos 9, 15)
«Generación incrédula, respondió Jesús, ¿hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo». (Marcos 9, 19)
Y ellos se lo trajeron. En cuanto vio a Jesús, el espíritu sacudió violentamente al niño, que cayó al suelo y se revolcaba, echando espuma por la boca. (Marcos 9, 20)
Jesús le preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que está así?». «Desde la infancia, le respondió, (Marcos 9, 21)
«¡Si puedes...!», respondió Jesús. «Todo es posible para el que cree». (Marcos 9, 23)
Al ver que llegaba más gente, Jesús increpó al espíritu impuro, diciéndole: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo ordeno, sal de él y no vuelvas más». (Marcos 9, 25)
Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y el niño se puso de pie. (Marcos 9, 27)
Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, (Marcos 9, 30)