Talált 1612 Eredmények: Hombre Natural
De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado». (Marcos 2, 28)
Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. (Marcos 3, 1)
Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: «Ven y colócate aquí delante». (Marcos 3, 3)
Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: «Extiende tu mano». Él la extendió y su mano quedó curada. (Marcos 3, 5)
Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa. (Marcos 3, 27)
Y decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: (Marcos 4, 26)
Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro. (Marcos 5, 2)
Porque Jesús le había dicho: «¡Sal de este hombre, espíritu impuro!». (Marcos 5, 8)
Él se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales- se precipitó al mar y se ahogó. (Marcos 5, 13)
En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con él. (Marcos 5, 18)
El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados. (Marcos 5, 20)
Pero Herodes, al oír todo esto, decía: «Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado». (Marcos 6, 16)