Mosaico decorativo

Talált 3300 Eredmények: Hijo Del Hombre

  • Un hombre sabio es colmado de bendiciones y, al verlo, todos lo felicitan. (Eclesiástico 37, 24)

  • El hombre tiene sus días contados, pero los días de Israel son incontables. (Eclesiástico 37, 25)

  • Un hombre sabio se gana la confianza de su pueblo y su nombre sobrevive para siempre. (Eclesiástico 37, 26)

  • Hijo mío, para tu régimen de comida, pruébate a ti mismo: mira qué te hace mal y prívate de ello. (Eclesiástico 37, 27)

  • El Señor hizo brotar las plantas medicinales, y el hombre prudente no las desprecia. (Eclesiástico 38, 4)

  • Si estás enfermo, hijo mío, no seas negligente, ruega al Señor, y él te sanará. (Eclesiástico 38, 9)

  • El hombre que peca delante de su Creador, ¡que caiga en manos del médico! (Eclesiástico 38, 15)

  • Hijo mío, por un muerto, derrama lágrimas, y entona un lamento, como quien sufre terriblemente. Entierra su cadáver en la forma establecida y no descuides su sepultura. (Eclesiástico 38, 16)

  • Lo más indispensable para la vida del hombre es el agua y el fuego, el hierro y la sal, la harina de trigo, la leche y la miel, la sangre de la vid, el aceite y la ropa: (Eclesiástico 39, 26)

  • Esto le toca a todo ser viviente, sea hombre o animal, pero a los pecadores, siete veces más: (Eclesiástico 40, 8)

  • Hijo mío, no vivas de la mendicidad, porque más vale morir que mendigar. (Eclesiástico 40, 28)

  • No merece llamarse vida la del que está pendiente de la mesa de otro. Él mancha su boca con comida ajena, y el hombre instruido y bien educado se cuida de hacerlo. (Eclesiástico 40, 29)


"O mal não se vence com o mal, mas com o bem, que tem em si uma força sobrenatural." São Padre Pio de Pietrelcina