Talált 3300 Eredmények: Hijo Del Hombre
¿Has pecado, hijo mío? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus faltas pasadas. (Eclesiástico 21, 1)
Al charlatán se lo reconoce desde lejos, el hombre reflexivo le descubre sus deslices. (Eclesiástico 21, 7)
Si un hombre instruido oye una palabra sabia, la aprueba y le añade algo de lo suyo; si la oye un alocado, le desagrada, y la echa detrás de sus espaldas. (Eclesiástico 21, 15)
El necio se ríe a carcajadas, pero el hombre sagaz sonríe apenas y sin estrépito. (Eclesiástico 21, 20)
El pie del necio entra rápido en la casa, pero el hombre experimentado se acerca con vergüenza. (Eclesiástico 21, 22)
La vergüenza de un padre es tener un hijo mal educado, y si es una hija, viene al mundo para su desgracia. (Eclesiástico 22, 3)
La arena, la sal y una masa de hierro pesan menos que un hombre sin inteligencia. (Eclesiástico 22, 15)
Un hombre habituado a las palabras injuriosas no podrá ser corregido en toda su vida. (Eclesiástico 23, 15)
una pasión encendida como el fuego ardiente no se extinguirá hasta quedar consumida; un hombre lleno de lujuria en su cuerpo carnal no cesará hasta que el fuego lo abrase; para el lujurioso toda comida es dulce, y no se calmará hasta que haya muerto. (Eclesiástico 23, 17)
El hombre que peca contra su propio lecho dice en su corazón: "¿Quién me ve? La oscuridad me rodea y los muros me cubren; nadie me ve: ¿qué puedo temer? El Altísimo no se acordará de mis pecados". (Eclesiástico 23, 18)
Ese hombre será castigado en las plazas de la ciudad, será apresado donde menos lo esperaba. (Eclesiástico 23, 21)
Porque, primero, ha desobedecido la Ley del Señor; segundo, ha faltado contra su marido; tercero, se ha prostituido con su adulterio, teniendo hijos con un hombre extraño. (Eclesiástico 23, 23)