Talált 3062 Eredmények: Fé
¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?». (Juan 8, 53)
Entonces dijeron nuevamente al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?». El hombre respondió: «Es un profeta». (Juan 9, 17)
Los judíos le respondieron: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios». (Juan 10, 33)
¿cómo dicen: "Tú blasfemas", a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"? (Juan 10, 36)
Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta. (Juan 11, 1)
María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo. (Juan 11, 2)
Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, el que tú amas, está enfermo». (Juan 11, 3)
Al oír esto, Jesús dijo: «Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». (Juan 11, 4)
Sin embargo, cuando oyó que este se encontraba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. (Juan 11, 6)
Ellos pensaban que hablaba del sueño, pero Jesús se refería a la muerte. (Juan 11, 13)
¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?». (Juan 11, 50)
No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, (Juan 11, 51)