Mosaico decorativo

Talált 499 Eredmények: Espíritu Abatido

  • Corazón abatido, rostro sombrío y pena del alma es una mala mujer. Manos inertes y rodillas paralizadas es la mujer que no hace feliz al marido. (Eclesiástico 25, 23)

  • El espíritu de los que temen al Señor vivirá, porque han puesto su esperanza en aquel que los salva. (Eclesiástico 34, 13)

  • Porque la tristeza lleva a la muerte y un corazón abatido quita las fuerzas. (Eclesiástico 38, 18)

  • Ya que el muerto descansa, deja en paz su memoria, y trata de consolarte, porque ha partido su espíritu. (Eclesiástico 38, 23)

  • Si el gran Señor así lo desea, será colmado del espíritu de inteligencia: derramará como lluvia sus sabias palabras y celebrará al Señor con su plegaria; (Eclesiástico 39, 6)

  • Como bandada de pájaros, él esparce la nieve y, al bajar, ella se posa como la langosta; el resplandor de su blancura deslumbra los ojos y el espíritu se embelesa al verla caer. (Eclesiástico 43, 18)

  • Pinjás, hijo de Eleazar, fue el tercero en gloria, a causa de su celo en el temor del Señor, y porque se mantuvo firme frente a la rebelión del pueblo, con el generoso ardor de su espíritu: fue así como expió el pecado de Israel. (Eclesiástico 45, 23)

  • Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo. (Eclesiástico 48, 12)

  • Con gran espíritu, vio el fin de los tiempos, consoló a los afligidos de Sión, (Eclesiástico 48, 24)

  • Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor (Isaías 11, 2)

  • El espíritu de Egipto se desvanecerá en su interior, yo confundiré sus designios, y ellos consultarán a ídolos y encantadores, a nigromantes y adivinos. (Isaías 19, 3)

  • El Señor ha derramado en medio de ellos un espíritu de vértigo, y ellos extravían a Egipto en todo lo que emprende, como pierde pie el borracho cuando vomita. (Isaías 19, 14)


"Como Jesus, preparemo-nos a duas ascensões: uma ao Calvário e outra ao Céu." São Padre Pio de Pietrelcina