Talált 3860 Eredmények: Bendiciones De Dios
Con el resto, hace un dios, su ídolo, y lo adora; se postra y le suplica, diciendo: "¡Líbrame, porque tú eres mi dios!". (Isaías 44, 17)
Te daré tesoros secretos y riquezas escondidas, para que sepas que yo soy el Señor, el que te llama por tu nombre, el Dios de Israel. (Isaías 45, 3)
Yo soy el Señor, y no hay otro, no hay ningún Dios fuera de mí. Yo te hice empuñar las armas, sin que tú me conocieras, (Isaías 45, 5)
Así habla el Señor: Las ganancias de Egipto, las mercancías de Cus, y los hombres de Sebá, de elevada estatura, desfilarán ante ti y te pertenecerán; irán detrás de ti, desfilarán encadenados, se postrarán ante ti y te dirán suplicantes: "Sólo en ti está Dios, y no hay otro; los dioses no son nada". (Isaías 45, 14)
¡Realmente, tú eres un Dios que se oculta, Dios de Israel, Salvador! (Isaías 45, 15)
Porque así habla el Señor, el que creó el cielo y es Dios, el que modeló la tierra, la hizo y la afianzó, y no la creó vacía, sino que la formó para que fuera habitada: Yo soy el Señor, y no hay otro. (Isaías 45, 18)
¡Reúnanse y vengan, acérquense todos juntos, fugitivos de las naciones! No saben lo que hacen los que llevan su ídolo de madera, y suplican a un dios que no puede salvar. (Isaías 45, 20)
¡Declaren, expongan sus pruebas! ¡Sí, deliberen todos juntos! ¿Quién predijo esto antiguamente y lo anunció en los tiempos pasados? ¿No fui yo, el Señor? No hay otro Dios fuera de mí; un Dios justo y salvador, no lo hay, excepto yo. (Isaías 45, 21)
Vuélvanse a mí, y serán salvados, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro. (Isaías 45, 22)
Los que malgastan el oro de sus bolsas y pesan la plata en la balanza, contratan a un orfebre para que haga un dios, lo adoran y se postran ante él; (Isaías 46, 6)
Recuerden lo que sucedió antiguamente; porque yo soy Dios, y no hay otro, soy Dios, y no hay nadie igual a mí. (Isaías 46, 9)
Escuchen esto, casa de Jacob, ustedes, que se llaman con el nombre de Israel y salieron de las aguas de Judá; ustedes, que juran por el nombre del Señor e invocan al Dios de Israel, pero sin lealtad ni justicia. (Isaías 48, 1)